Este escrito forma parte de «La Mujer Oceánica» Ediciones Gaia
Tenemos un Poder Ilimitado,
que toma forma dentro de nuestro Cuerpo,
y eso nos da miedo. Mucho miedo.
En nuestro interior hay una Inteligencia Infinita que abarca mucho más allá de nosotras mismas, atravesando las Estrellas, los Planetas y lo más Vasto del Universo que seas capaz de imaginar. Y nosotras lo sabemos ¡Vaya si lo Sabemos! Todas las Mujeres lo sabemos, sin excepción alguna, y ello nos asusta de un modo inconcebible
Lo que sucede es que es un Saber que habita en las profundidades de nuestra Psique Subconsciente. No es algo que podamos racionalizar demasiado, sino más bien lo justo, para darnos el Permiso de empezar a sentir todo nuestro Potencial.
Lo Sabemos, y precisamente por eso,
nos auto saboteamos continuamente
Aplacamos nuestra Fuerza Vital una y otra vez a través de: creencias limitantes, hábitos destructivos, juicios emocionales, adicciones de todo tipo…ignorando el Cuerpo y el Manantial de Sabiduría que este Es.
Nos da miedo soltar el control exhaustivo al que nuestra Mente nos tiene sometidas. Y comprendo que así sea. Porque, realmente, si viviéramos en coherencia con el Potencial que llevamos dentro:
¿Cómo sería nuestra Vida?
¿Cómo serían nuestras relaciones?
¿Qué cambios inminentes haríamos?
¿A qué y a quíen diríamos Sí y a qué y a quién diríamos No?
¿Con quién compartiríamos nuestro valioso tiempo?
¿A qué nos dedicaríamos en Cuerpo y Alma?
Nuestro Cuerpo sufre. Y nosotras sufrimos con él por ir en oposición a la Vida.
Lo hace porque la mayor parte del tiempo lo desacreditamos anulando nuestra propia Soberanía. No confiamos en él y lo que peor es que no le damos espacio para que se exprese libremente. No nos permitimos Vivir en él. Y mucho menos Ser.
Se nos olvida que la materia la hizo el Espíritu para vivir en ella. Nuestra materia más inmediata, la que tenemos más a mano, es nuestro Cuerpo.
El cuerpo en sí no es más que un vehículo, un canal con vía directa hacia nuestro Espíritu. Sin embargo, en esta existencia es el vehículo que nos permite entrar en sintonía con nuestro Ser más elevado.
Necesitamos devolverle a nuestro cuerpo el lugar sacro que siempre le ha pertenecido, el instrumento divino que es,
para que el Ser se exprese en su más elevada sintonía.
Y a partir de aquí, el resto se recolocará solo.
El Espíritu necesita encontrar en nuestro Cuerpo un Hogar Cálido, donde pueda expresarse plenamente a través de nosotras. Por eso la Irradiación Femenina es tan importante.
Por eso todas somos bellas cuando permitimos que la Vida nos atraviese y se irradie a través de nuestro bendito Cuerpo, independientemente de la edad, las formas o las medidas que tengamos
Ya es bien sabido que la mayoría (por no decir todas) las enfermedades que tenemos no son más que emociones no expresadas que viven acalladas en el interior. Emociones que no hemos dado por válidas. Emociones que amordazamos esperando que sean eliminadas. Ignoramos que en el Universo nada muere, todo se transforma. Las emociones toman formas de síntomas. Esperando a ser aceptadas. No les dejamos otra opción. No nos dejamos otra opción.
NUESTRA SABIDURÍA ENCARNADA
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“Gran parte de la tristeza y de la confusión que arrastramos las mujeres surge de nuestra incapacidad de sentirnos
seguras cuando nos expresamos intuitivamente”.
Paula Reeves