Hay algo que me fascina y que me deja totalmente absorta en relación al trabajo con las Mujeres. Y que por más que lo haya observado ya más de un centenar de veces…no deja de sorprenderme.
Es la transformación de los Cuerpos de las Mujeres conforme a éstos se les va devolviendo la Dignidad que les es propia.
A lo largo de los talleres, sobretodo de los más intensos en forma de Residenciales, veo una y otra vez cómo los Cuerpos de las Mujeres se transforman en lo Divino Femenino.
Los Cuerpos recuperan sus formas naturales:
Sensuales, Redondas, Voluptuosas y Llenas de Vida.
Lo que antes creíamos que eran molestos michelines se transforman en Valles Oceánicos de Infinito Éxtasis.
Las Caderas expresan con Contundencia su Posición en el mundo y se convierten en Espirales de Energía Creativa capaces de transformar el Universo entero con un solo movimiento.
Entonces la Mujer se mueve con Gracia en todo lo que hace.
Ha pasado un Umbral que le ha permitido:
Expresarse Libre y Plena, con toda la Intensidad que el Universo ha depositado sobre ella.
Voy a contarte algo que me pasó en mis primeros Círculos de Mujeres
cuando me inicié en el Arte de Ser Mujer, hace ya unos cuantos años.
Recuerdo que una Mujer ,de esas Resabias, llamada Lulu me dijo mientras me contemplaba:
– «Te estás haciendo más Redonda».
Al escucharla yo respondí rápidamente y a la defensiva:
– “¡Oh! ¿Me estoy engordando?”
A lo que ella me respondió con esa Certeza propia de las Brujas:
-“No. No te estás engordando. Te he dicho que ahora tienes más Curvas, que es muy diferente”.
Y era verdad…las Curvas de mi Cuerpo se estaban acentuando
conforme yo iba profundizando en mi Femenino.
Así lo sigo evidenciando conforme voy compartiendo más y más experiencias a través de la Escuela de Mujeres.
Con Admiración por lo Femenino dentro y fuera de nosotras,