Cuidando mi medio huerto medio jardín me doy cuenta de que es una maravillosa vía de acceso a toda la Sabiduría que emana de la Tierra, de la cual nos hemos desconectado. Esa es la gran enfermedad de los humanos.
Hay un sustrato, un Saber, que está profundamente arraigado a la Vida y que se entreteje bajo tus pies, sin que tú te des cuenta.
Y eso como Mujeres nos interesa.
Trabajar la Tierra me conecta a esa dimensión interior que pulsa en el interior de todo y que hace que el Ciclo de la Vida/Muerte/Vida continúe sin cesar.
Y entonces me doy cuenta, que hay una relación muy íntima entre ese trocito de Tierra que cuido, y yo.
Veo que las plantas necesitan unsuelo húmedo donde poder nutrirse de todo ese alimento que SÓLO se cocina en el subsuelo.
En ese espacio íntimo y oscuro es donde se engendra la Vida.
Las Mujeres también requerimos de esa humedad propia para que nuestras raíces se anclen con firmeza y puedan hacernos llegar toda la Medicina que hay bajo Tierra, donde no se puede ver con los ojos de la mente sino con los de la intuición.
De lo contrario nos secamos…y se seca la Vida dentro nuestro.
Entonces empezamos a buscarla desesperadamente en elementos externos.
Cada vez que bajo a mis propias profundidades hay algo en mi que se regenera.
Poco a poco empiezo a moverme por el mundo mucho más liviana, más cercana a lo Vital, más cerca del Hueso.
Cavando la Tierra me encuentro con esa Mujer Primaria y puramente Biológica que está infinitamente conectada al Todo.
Veo todo el alimento que surge del subsuelo. Insectos, huevos de animales, raíces, tierra oscura y condensada,…y veo toda la Riqueza que hay ahí abajo. Las plantas lo saben, las Abuelas y los niños también.
Los niños me han enseñado que urgar la Tierra es de lo más interesante que hay. Ellos se quedan absortos.
La Mujer de dos millones de años me indica que ese es el camino.
Aveces hay plagas, insectos, malas hierbas que hay que mantener a raya…
Otras veces hay plantas que no sobreviven y se transforman en otro alimento que nutrirá a sus hermanas.
Cavar la Tierra se convierte en una meditación.
Y qué deciros de cuando riego mi huerto con mi sangre llena de Vida…es una bendición!
Me parece interesante para toda Mujer cuidar de un jardín, cultivar un huerto si puedes, tener una plantita…
Voy a escribir sobre esto en mi libro…que se está cociendo hacia los adentros para ofrendarlo al mundo cuando llegue el momento.
¿Y vosotras tenéis plantitas, huerto…?
¡Cuéntanos y así nos nutrimos todas!
Embriagada de Vida…
Myriam