Desde el inicio de los tiempos, la Sexualidad y la Espiritualidad han ido de la mano.
Es interesante saber que, para las Culturas Antiguas, la Sexualidad era considerada una
Energía de Vida que nutría toda la Existencia.
El Saber Milenario la definía como un Pulsar de Vida que late en el interior de todos los Seres Vivos. Era la Energía Creativa por Excelencia, capaz de crear los Mares, las Montañas, los Planetas y las Galaxias…e incluso capaz de crear otra Vida Humana.
Hoy en día la Sexualidad en general se ha desvalorizado. Muy concretamente, la Sexualidad en la Mujer se ha banalizado a un intento de parecer sexy y disponible a toda costa, con el fin de agradar al otro, para tener un encuentro con él, y así ser felices y comer perdices. Pero ahora, más allá de los cuentos de Princesas y de Pretty Woman, sabemos que esto no es así.
Como ya podrás deducir, se ha manipulado la Sexualidad Femenina, porque desde siempre se ha sabido que esta es una Puerta de Acceso hacia el Poder de toda Mujer.
Y en una sociedad como la nuestra eso no interesa. Audre Lorde, en una conferencia que dio en 1978, decía que el Poder de lo Erótico es “una afirmación de la fuerza vital de las mujeres”.
En realidad, la Sexualidad Femenina es algo profundamente Espiritual, que lleva a la Mujer a un Saber mucho más profundo de sí misma y del Universo.
De hecho, la Espiritualidad de la Mujer es algo que pasa por el Cuerpo. ¿Cuántas Mujeres afirman haber tenido un antes y un después a través de una experiencia profunda de conexión con el Cuerpo? A menudo estas experiencias surgen a través del Parto, la Lactancia, la Menstruación, la Menopausia,…y también a través de una experiencia de Apertura con otra Persona. Todas estas experiencias, forman parte de la Sexualidad de una Mujer.
Y es que “la Energía Sexual está vitalmente conectada a todos los aspectos de nuestras Vidas”, nos recuerda Virginia Wolf en su libro “Vagina”.
Cuando una Mujer reconoce esta maravillosa Energía en Ella, su Proceso Personal se ve propulsado por
una Fuerza Inconmensurable.
Se descubre a sí misma como un Manantial de Vida Infinita. Intensa, Vital y fielmente conectada a los Ciclos Sagrados de la Tierra,
permite que la Vida fluya Salvaje y Apasionada a través de Ella.
Irradia la Vida con Devoción y bendice a todo su entorno con su Generosidad.
Se mueve por el mundo con una Gracia particular que la hace realmente Bella, más allá de sus dimensiones y de sus formas. Por fin, ha dejado de buscar el Amor fuera de ella para asumir el Compromiso consigo misma de Vivirse en Amor, con una Feroz Compasión que la lleva a honrar y a acompañar la Vida, tanto dentro como fuera de Ella.
Habitando su propia Soberanía, deja de ser una Víctima para convertirse en la Primera Educadora del Mundo, pues de ella emana la Vida desde el Origen.
Es la Mujer la que ha de enseñar al Hombre a Amar abiertamente y a transformar su Conciencia a través de la Sexualidad.
La Mujer es la gran Receptora del Universo.
De su Vientre emana la totalidad del Cosmos.
Ella aguarda en su Útero un Infinito Espacio Vacío, que actúa como su Centro Vital de Poder.
El Vacío de su Útero establece una conexión directa con el Vacío del Universo, Inmenso y repleto de Conocimiento.
Dice Nassim Haramein que “el espacio vacío, en verdad, está infinitamente lleno de energía altamente dinámica, en la escala cuántica”.
Por lo tanto, accediendo a su Útero está accediendo a toda esa Energía que
trae en sí misma codificada la Sabiduría de toda la Creación.
Entonces, si el Hombre le da la mano, la observa con Inocencia, la acoge en su Expresión y la Bendice con su Presencia, podrá acceder a través de ella al Conocimiento Universal, a la dimensión interior de la Vida.
Y así entre ambos pueden emitir una Oración al Universo a través de la danza de sus Cuerpos, que acaban disolviéndose en la Nada. Abren su Cuerpo al Amor y se entregan al Éxtasis de estar Vivos, en el aquí y ahora, amplificando su Consciencia.
La Sexualidad Sagrada es una Puerta de Acceso a la Sabiduría Indomable de la Vida.
Para ello, es necesario, que la Mujer deje de vivir esperando el Amor y
apueste por Vivir en Amor, en el Deseo de sí misma.
Necesita encarnar el Amor en su propio Cuerpo para sucumbir a la Intensidad de la Vida
que emana a través de Ella.
Necesita reconocerse como un Canal de Vida que une el Cielo con la Tierra y así darse el Permiso para liberar su Energía Ilimitada y desatar así la Pasión de estar Viva.
Cuando la Mujer, reconoce su Sexualidad, pasa de tener un Cuerpo que se ahogaba en la Vida a rebosar Vida a través de su Cuerpo, amplificándose en su Existencia.
Este artículo fue publicado en la Edición nº 4 de la Revista Gansos Salvajes (clica en la imagen para nutrirte de todo lo que comparten).
Con Amor hacia la Intensidad de la Vida,