El Universo es Holográfico. Esto quiere decir que en cada una de sus partes se encuentra el Todo. Está diseñado así…de manera que en una pequeña partícula está la Totalidad, en su forma más amplia.
Tú, como Mujer, formas parte del Universo. Por lo tanto, puedes estar segura que en cada diminuta parte de tu Ser está el Todo, Inmenso e Infinito, repleto de Posibilidades.
En ese Todo está la Herencia que el Cosmos ha depositado en ti, confiándote la Sabiduría de la Existencia.
Ahí, justo ahí, es dónde necesitas cavar, ahondar con uñas y dientes, hasta que llegues al nutricio Subsuelo, a la Esencia Infinita que lo une Todo.
Dice Clarissa Pinkola que:
“La Loba canta sobre los huesos que ha recogido”.
Esos huesos son los restos arqueológicos de la Creación, incluso más allá de la humana. Arquetípicamente, los huesos simbolizan lo Imperecedero. Aquello que no puede ser destruido. De hecho, cuando se quema a alguien los huesos siguen intactos.
Reconocer ese lugar Sacro con los propios sentidos implica un descenso pronunciado hacia tu Verdad más profunda.
En ese lugar Sacro todas las Mujeres han dejado su propia Sabiduría, que no deja de ser la Sabiduría del Cosmos, pues guardamos dentro de nosotras los misterios de la Existencia.
Herboristas, Curanderas, Chamanas, Alquimistas, Médicas del Alma, Cantaoras, Parteras, La Vieja, La Que Sabe, la Madre Divina, la Huesera…la Mujer de más de dos millones de años.
Todas ellas, y muchas más, se han guardado de dejar dentro de ti un Manantial de Sabiduría con la esperanza de que en algún momento despiertes de este letargo y asumas realmente tu Potencial.
Ahí yace el Misterio Atemporal de la Eterna Fuente que emana día a día a través de ti, esperando ser vista y reconocida.
Eso es acceder a la Dimensión Interior de la Vida.
Cuando acojas la Vida sin juicio alguno podrás acceder a ese Espacio de Insondable Sabiduría en el cual estamos todas unidas por el mismo Hilo Rojo que lo conecta Todo.
Cuando lo hagas, lo reconocerás de inmediato. Lo harás porque tú también has estado allí…hace muchos y muchos siglos. Y ahora juegas a creer que no has estado…por eso hay una parte de ti que lo reconoce como algo tremendamente familiar.
Entonces Ellas te empezarán a susurrar dulcemente la Sabiduría Indomable y Salvaje de la Vida…a veces lo harán de forma codificada a través de sueños, libros, cuentos, canciones, visiones, palabras, personas…hay que estar atentas.
Y a partir de ese momento Sabes que no estás sola.
Ellas aguardan tu caminar, te arropan en la Vigilia, te inician en aquello que ya sabes…
Confía en que ese Saber también está dentro de tí. No puede ser de otra manera.
Dice un Curso de Milagros:
«Declara quien eres y reclama tu herencia».
Con mucho Cariño,
Myriam